UNA ORGÍA BIEN HECHA: MÉTODO Y GUÍA...


Todos hemos tenido, alguna vez, la fantasía de organizar una orgía en casa, eso de llenar la casa de hombres desnudos, desinhibidos, dispuestos a todo y a lo que surja, es algo que –no me creo quien diga lo contrario- todos hemos imaginado alguna vez… pero ante todo, para que no suceda como en el chiste, de ese al que habían invitado a una orgía y se quejaba diciendo: “¡Organización, organización…!” y otro le preguntaba: “¿Y eso?”, y el otro le respondía: “¡Coño! Esto es una orgía de dos tíos y cinco tías y ya me han dado dos veces por culo!”… es fundamental que haya organización, si queremos ser unos buenos anfitriones, y sobretodo, que todo vaya bien y nadie se sienta desplazado…

En primer lugar, dentro de la organización, pues no estaría mal hacer una especie de “casting previo”, siempre podemos coger la lista de la agenda de follamigos, y en vez de quedar con uno, invitarlos a todos a la vez, pero claro, con nosotros ya tienen experiencia, para eso son follamigos, pero no debemos olvidar que puede que entre ellos no se lleven bien, o no se gusten, por eso la idea de tantear, por separado, a los futuros asistentes, en relación a sus gustos y/o preferencias, no parece mala idea, sobretodo si queremos que al final, no se hagan los típicos corrillos, y queden personas al margen… La mejor forma de hacer este casting sería involucrar a todos en el proceso: Es decir, cuando hayas seleccionado al primero, los dos juntos seleccionais al tercero, luego los tres escogéis al cuarto, y así sucesivamente…

Avancemos un poco más, ya tenemos la casa, las bebidas, los panchitos, y la lista de invitados, con el visto bueno de los mismos invitados… pero por muy bien que nos llevemos todos, y por muy conscientes de que seamos de que vamos a lo que vamos, con esto sucede como en todo, que al principio siempre cuesta romper el hielo… es que para gustos, colores… puede quien haya que le guste que le manoseen vestido antes de empezar, hay quien prefiere recibir a la gente directamente desnudo ¡total, para qué perder el tiempo! hay quien quiere un poco de preliminares y hay quien quiere tenerla ya metida y que siga la fiesta… no os quebréis la cabeza, sólo hay una forma de homogeneizar al grupo y ponerlos a todos de acuerdo: ¡Emborráchalos previamente! De esta manera todos partís de cero, esto es, con todos los prejucios previos difuminados por el alcohol…

A partir de aquí todo puede evolucionar de cualquier manera… ¡Y de qué manera! Con todo recordad que la organización es la clave del éxito, para que la fantasía resulte una gozosa realidad y no un fiasco… para ello caben diversas posibilidades, que os paso a comentar a continuación:

En primer lugar cabe la opción mosquetera, esto es, todos para uno y uno para todos porque… ¡qué coño! La idea es mía, la casa es mía, las bebidas las pago yo, y encima soy el anfitrión… ¿A qué estáis esperando? ¡Yo soy el que manda! ¡Vosotros no sois más que los maromos de este harén que yo mismo me he creado! Claro que la opción de que todos los asistentes interactuén contigo, y no entre ellos, debe de ser muy cansina, porque mientras que ellos sólo hacen un “esfuerzo por vez” todo el trabajo de la orgía te lo llevas tú en tus propias carnes, nunca mejor dicho, y no creo yo que, salvo ciertos actores porno, nadie tenga tanto entrenamiento para soportar una sesión de estas características, o sea, que para dos o tres está bien, pero para muchos… ¡mejor descartadlo!

La opción trío está bien para principiantes, aunque no podamos llamarlo una orgía propiamente dicha… está bien para empezar a introducirse en este mundo de la carne a granel, aunque siempre cabe la posibilidad de que dos se enrollen, y el tercero observe (de ahí la importancia del casting y análisis previo), aunque resulta, sobre todo para los novatos, una opción menos estresante, con todo… es muy importante que queden claras cuestiones como ¿Somos todos versátiles? para el éxito del encuentro… porque si no, caben dos fracasos seguros: ¿Somos todos activos? ¡Pues vaya chufa de trío, esto a lo sumo es una pajilla comunal!... ¿Somos todos pasivos? ¡Pues otra chufa…! ¿Sabes si te quedan pepinos en la nevera? O sea, que en estos casos el éxito queda garantizado por dos palabras clave: Organización y Versatibilidad…. Evidentemente, esta máxima sigue siendo válida para orgias de mayor envergadura y número de participantes….

A partir de un número de más de tres, es mejor no tener ideas previas, ni prejuicios, ni combinaciones preconcebidas… en estos casos es mejor que la creatividad y la participación de los asistentes siga su curso natural… hombre, es inevitable que la “creatividad  y las combinaciones, cual TETRIS, alcancen posibilidades infinitas, por lo que conviene dejar espacios muertos, aunque todos sigan desnuditos, para beber, charlar, fumar… para que así las ganas y las creatividad de la gente no decaigan, aunque eso depende del factor tiempo, que no está mal tampoco coordinar las agendas, porque suele caer muy mal que el super pollón activo, que ya se ha follado a media fiesta, tenga que ir a recoger a su madre al ambulatorio, a las ocho, cuando a ti, por ejemplo todavía no te ha llegado el turno de probarlo… y es que estas cosas de irse a la mitad, o llegar tarde, suelen romper mucho el morbo del momento… y recordad que, determinadas “composiciones” bien merecerían la pena estar expuestas en algún museo de arte moderno, o en alguna ilustración de un kamasutra gay…

En fin, espero que esta breve guía de superviviencia orgiástica os ayude, llegado el caso, a satisfacer con éxito, vuestras más profundas fantasías… en todo caso, hasta el día en que hagamos una quedada de blogueros… ¿llegará ese día?, nos tendremos que conformar con las imágenes, aunque si ese día se hace realidad, tened una cosa por cierta… Yo no haré nunca del de arriba del castellet (no lo olvidéis, la creatividad…), aunque no descartaría pedirme ser el de la silla… por una sencilla razón… ¡Si alguien tiene que salir en la foto, ese honor me lo merezco yo, que para eso se me ha ocurrido la idea! De todas formas id consultando las agendas… ¿Quién sabe? ¡Lo mismo encontramos el momento!